No sé quién decidió llamarle Paradise a un lugar donde te congelas en julio, pero tenía razón.
David manejó. Adry me invitó a ir con sus amigos — llevaba rato queriendo ir a esa montaña que ves desde la ciudad cuando el cielo coopera. Me recordaba a la sensación de ver los volcanes desde mi natal Puebla. Manejar hasta allá era el problema, y esta era la oportunidad perfecta.

La Subida
El frío te recibe antes de llegar. Bajamos del carro y el viento corta. Julio en Seattle son 25 grados y sol; julio en Paradise son 5 grados y neblina que se traga gran parte. Yo no iba completamente preparado ni en la mejor forma.

Empezamos a caminar por el Skyline Trail — el más famoso, el que todos hacen. Pero “famoso” no significa fácil. La subida es constante, el aire se siente diferente, y cada curva del sendero te regala una vista más absurda que la anterior. Me costó bastante — no tenía la mejor condición después de varios meses bastante sedentarios.

Lo Que No Esperábamos
No esperaba que fuera tan difícil. El hecho de que mucha gente lo hiciera me hizo asumir que era fácil. Tampoco esperaba que fuera tan bonito, ni que Axel tuviera tan buena condición — subía y bajaba como si nada. David muy profesional y excelente chofer: tenía agua para todos lista en el carro, venía preparado por todos.

Todos nos quedamos viendo el horizonte un rato sin decir nada cuando llegamos a cierta altura. Hay momentos en que las palabras sobran — cuando estás parado en un volcán con tus amigos y el mundo se ve pequeño desde arriba, no necesitas narrar nada.

Y luego encontramos el arco de nieve. Un túnel natural formado por la nieve derritiéndose sobre una corriente de agua. Azul por dentro, blanco por fuera, completamente surreal. Alguien se paró frente a él, después todos nos acomodamos y le pedí a alguien que nos tomara una foto.


Nos subimos encima. Los cinco ahí arriba, con el glaciar detrás. Momento memorable.

La Bajada
El descenso siempre es diferente. Ves todo lo que no viste subiendo porque ibas concentrado en el siguiente paso. Las praderas alpinas empiezan a aparecer — flores silvestres por todos lados, y entre ellas una marmota gorda y tranquila que nos dejó tomarle bastantes fotos. Nunca había visto una ni sabía qué era, pero sí había escuchado el nombre antes en caricaturas.

Y ya casi al final, la cascada. Agua cayendo entre pinos viejos con Rainier asomándose al fondo entre las nubes. Paradise ganándose el nombre una última vez antes de dejarte ir.

Lo Que Me Llevo
Los hikes en PNW siempre son buenos, divertidos, y más si vas con un grupo grande. Necesito mejorar mi condición. Me cayeron bien todos los amigos de Adry — siempre es raro hablar inglés con tus amigos hispanohablantes, al menos para mí, pero te acostumbras. David excelente host, si así se le puede llamar. Y siempre es bueno pasar tiempo con Axel y Adry.
